-Bueno, en realidad por eso te llamaba...
-¿Qué? No te entiendo.
-¿Qué? No te entiendo.
-Verás hija... -hizo una breve pausa-. Se ha complicado un poco la cosa...
-¿Cómo?
-¿Qué pasa? -preguntó Justin.
-Cariño ¿quién está contigo?
-Es Ayleen, papá -dije nerviosa a más no poder.
-Vale... bueno cariño te llamo luego que me queda muy poca batería y te lo explico.
-Vale, adiós.
-Te quiero.
-Y yo - dije colgando el teléfono.
Miré a Justin y mi cara debió decirlo todo por que se levantó de la cama y echó a correr.
-Ven aquí, cobarde ¿cómo se te ha ocurrido hablar? -dije mientras salía de la habitación persiguiéndolo.
-Lo siento mucho, en serio, pero tienes que reconocer que tu cara ha sido épica cuando he hablado -dijo riéndose.
-¡¡Justin!! -dije furiosa.
De repente, me cogió en brazos como un saco de patatas, bajó por las escaleras y abrió la puerta de la calle.
-¡Justin! ¿qué haces? hace frío y estoy en pijama -dije intentando escapar mientras pataleaba.
Salimos por la puerta y me tiró en la nieve que había en el jardín delantero de mi casa.
-¡Justin!
-¿Qué?
-¿Qué coño has hecho? tengo frío -dije mientras me levantaba del suelo.
Al levantarme, una bola de nieve me dio en toda la espalda.
-Vale, así que quieres jugar -dije cogiendo nieve entre mis manos.
Estuvimos bastante tiempo en la nieve, hasta que me empezaron a arder las manos.
-Venga, vamos a pasar ya, que me das penita -dijo Justin riéndose.
-Me voy a cambiar -dije.
-Pero ¿qué hago yo? no tengo ropa.
-Haberlo pensado antes -dije de broma mientras le buscaba algo en el armario de mi padre.
-¿En serio?
-Toma, anda. Hay toallas en el baño -dije dirigiéndome a mi habitación.
-Gracias -dijo sonriendo.
Me dí una ducha rápida en el baño de mi habitación, me sequé y me puse una camiseta de obey, unos leggins negros y en los pies me puse las zapatillas de estar por casa.
Salí de la habitación y fui a ver si Justin había acabado ya. Estaba secándose el pelo, sin camiseta. Me quedé mirándole un buen rato mientras me mordía el labio. Se notaba mucho que hacía deporte, tenía un buen cuerpo.
-¿Quieres una foto? Te durará más -dijo vacilando.
-Esto... eh... ¿qué dices? -dije nerviosa- lo siento, pensaba que ya estabas...
-Ya, claro... bueno ¿ya estás bien? -dijo Justin cachondeándose.
-Si, no hay nada mejor que te tiren a la nieve para curarte -empecé a reír.
-Voy a preparar el desayuno.
-Justin...
-¿Qué?
-Que te puedes ir si quieres, ya estoy bien... no hace falta que prepares el desayuno.
-No me pienso ir hasta que tu padre vuelva -dijo mientras bajaba las escaleras.
Bajé con él y nos pusimos a hacer el desayuno juntos. Lo pasaba genial con él, me empezaba a gustar más y más. Desayunamos y recogimos la cocina.
-¿Qué hacemos? -dije aburrida.
-¿Qué te parec...? -intentó decir Justin mientras sonaba su teléfono móvil- ¿si?¿qué? si, voy para allá, no es nada.
-¿Qué pasa? -dije preocupada.
-No, no es nada Sophie, pero me tengo que ir, lo siento mucho.
-No pasa nada ¿estás bien?
-Si... -dijo mientras salía por la puerta.
-Oye Justin...
-Dime.
-Muchas gracias -sonreí.
-De nada -dijo un poco seco.
Cerré la puerta y me asomé por la ventana sin que me viera. Miró para atrás y salió corriendo. La verdad es que me preocupaba, pero seguro que no sería nada. Me senté en el sofá y me puse a ver la tele, cuando me sonó el móvil. "Qué susto" pensé. Era mi padre.
-Dime papá.
-Sophie, al abuelo está muy grave.
-¿Qué? ¿Qué le pasa?
-Que ha empezado a perder mucha sangre y ha entrado en paro cardíaco, los médicos han conseguido mantenerlo bien, pero no saben qué va a pasar.
-¿Qué? Papá... es horrible -dije llorando.
-Hija, tranquila, no te preocupes...
Estaba tan triste, que le colgué y me puse a llorar. ¿Qué estaba pasando? No sabía nada y me tenía que quedar yo aquí sola, no podía estar apoyando a mi abuela ni ir a ver a mi abuelo por última vez. No tenía ganas de nada. Me llamó unas 4 veces más mi padre, pero como no contesté, me dejó de llamar.
No sabía que hacer, subí a mi cuarto, me tumbé en la cama y como los seres humanos somos tan inteligentes, es decir, cuando estamos tristes ponemos música triste para estarlo más. Eso hice yo. Cada vez lloraba más y más, hasta que me dí cuenta de que ya había anochecido. Me cambié y me tumbé en la cama, consiguiendo dormirme.
***
Me desperté porque había recibido un mensaje en el móvil. Era de Raúl. Inmediatamente lo borré.
No tenía ganas de nada, así que bajé, me hice un cola-cao caliente y volví a la cama. Me tiré allí hasta las 18:32 de la tarde; entre tanto llorar y pensar. Decidí levantarme de la cama para darme un baño caliente. "a lo mejor consigo relajarme un poco" pensé. Salí de la ducha y me puse otro pijama. Bajé a comer algo, ya que llevaba todo el día sin comer nada. Me hice un bocadillo con lo primero que encontré y volví a subir a mi cuarto. Decidí llamar a mi padre para preguntarle qué tal estaba el abuelo.
-¿Si?
-¿Papá?
-Dime, cielo... ¿qué te pasó ayer?
-Nada... ¿qué tal está el abuelo?
-Sigue igual...
-¿Cuándo vas a venir a casa?
-No sé hija...
-¿No puedo ir yo allí? No quiero estar aquí sola...
-Hija, lo siento, si quieres dile a Ayleen que venga contigo o vete tú a su casa...
-Papá... por favor.
-Hija, lo siento, tu abuela esta muy mal y no puedo dejarla sola.
-Pues voy yo en bús.
-Que no, hija... entiéndeme.
-Vale, adiós -dije furiosa mientras colgaba.
¿Por qué no me dejaba ir? No podía pasar ni un sólo segundo más en esa casa. Pero no tenía otra opción. Me metí en la cama. Y pensar que iba a pasar allí todas las navidades... Conseguí dormirme
***
Mis siguientes dos días fueron iguales, nada especial. No os voy a contar todo lo que hice porque no hice nada más que dormir, llorar, pensar, darme una ducha, etc. No quiero aburriros.
***
Me desperté y miré el reloj. Eran las 07:46 de la mañana. ¿Qué hacía despierta a esas horas? Ni yo lo sabía. Bajé, me preparé el desayuno, desayuné, recogí y fui a ducharme. Mientras me duchaba me sonó el móvil. Salí como pude de la ducha y lo cogí.
-¿Si?
-¿Sophie?
-¿Quién es?
-Soy papá.
-Ah, si dime -dije desilusionada.
-Que el abuelo ya esta estable.
-¿Qué? -dije sorprendida, pero muy contenta.
-Que ya está bien, cielo.
-¿En serio?
-Si.
-¡Es genial! ¿Puede ponerse?
-Claro.
-¿Hola?
-¿Abuelo?
-Hola guapa ¿qué tal?
-Yo, yo muy bien ¿y tú?
-Muy bien.
-Me alegro de que te hayas recuperado.
-Muchas gracias ¿vas a venir a verme?
-No puedo, lo siento abuelo. En cuanto pueda iré, te lo prometo.
-De acuerdo, un beso.
-Recuperate del todo, abuelo. Te quiero.
-Muchas gracias, y yo.
-Dile a papá que luego le llamo.
-Vale.
Colgué y salté de alegría. Me escurrí y me caí al suelo. Estaba tan contenta, que ignoré aquella caída tonta. Me aclaré el pelo, salí y me vestí. De repente, sonó el teléfono.
-¿Si?
-Hola Sophie.
-Hola Ayleen ¿qué tal?
-Muy bien ¿y tú?
-Muy bien.
-¿Qué haces esta noche?
-Pues nada, supongo...
-¿Y eso?
-Es que mi padre está en Montana, que mi abuelo ha tenido un accidente...
-¿Qué le ha pasado?
-Una larga historia...
-Entonces luego me lo cuentas que me tengo que ir ¿te hace venir a cenar a mi casa y después ir a una fiesta?
-Claro que sí.
-Me alegro, a las diez en mi casa ¿va?
-Vale, hasta luego. Te quiero.
-Y yo.
Como Ayleen me dijo que se tenía que ir, pensé en llamar a Justin.
-¿Si?
-Justin.
-Eh, Sophie, ahora no puedo hablar.
-Vale... adiós -dije desilusionada.
-Lo siento, adiós.
Quería pedirle que venga conmigo a comprarme un vestido para nochevieja, que era esa misma noche y había una fiesta a la que iba mucha gente. Pero como no puede, decidí irme sola.
Cogí dinero, las llaves y el móvil y salí de casa. Llegué al centro comercial y fui directamente a la 'Boutique Des Brides', que tenía muchas ganas de visitar, ya que cuando vivía en España, oí hablar mucho de ella. Fui allí y allí estaba; aquel precioso vestido tenía que ser mío. Entré, me lo probé y era perfecto. Fui a más tiendas a buscar los zapatos, complementos, etc. Estuve un buen rato eligiendo, pero finalmente me decidí.
Fui a comer al Mc Donalds, estaba harta de comer y cenar bocadillos.
Salí de allí y llegué a mi casa a las 16:12. Decidí llamar a mi padre para preguntar si va a venir esta noche.
-Cariño ¿qué tal estas? -me preguntó.
-Muy bien ¿y tú?
-Muy bien... cielo... ¿si te digo algo no te enfadas?
-No vas a estar esta noche aquí ¿no?
-Pues...
-Tranquilo, me ha invitado Ayleen a una fiesta.
-¿Qué? No me has comentado nada...
-Ya, es que me he enterado antes.
-Bueno, de acuerdo, pero ten mucho cuidado. Ya sabes, con los chicos,drogas,alc...
-Vale papá, adiós, feliz año. Felicita a los abuelos -dije cortándole.
Colgué y me quedé viendo la tele en el salón.
***
Miré el reloj y ya eran las 20:00, así que subí a mi cuarto y me empecé a prepararme. Quería estar muy guapa, así que tarde casi una hora y media. Volví a mirar el reloj y eran las 21:28 y pensé que sería buena idea ir yendo. Llegué allí a las 21:54 y automáticamente, pensé que hice bien en salir tan pronto, que con los tacones siempre se tarda más. Llamé al timbre y me abrió Ayleen, iba guapísima.
-¡Qué guapa estás Ayleen!
-Muchas gracias, igualmente -dijo sonriente- pasa.
-Gracias.
Al entrar al salón, había mucha gente. Suponía que era la familia de Ayleen, pero me daba mucha vergüenza pasar, aunque finalmente lo hice.
-Adelante, muchacha -dijo una agradable mujer desconocida.
-Muchas gracias, feliz navidad.
-Igualmente guapa, sentaos, que pronto Caroline trae la cena -dijo otra agradable mujer desconocida.
Llegó la madre de Ayleen, estaba preciosa. Llenó la mesa de comida que tenía muy buena pinta. Un hombre mayor con bigote empezó a bendecir la mesa, creo que era el abuelo de Ayleen. Después, comenzamos a comer y a hablar. La verdad es que me sentía un poco fuera de lugar, ya que no conocía a nadie excepto a Ayleen y a la señora Milton, que la conocí el otro día. Empezaron a preguntarme cosas, tipo: de dónde era, por qué estoy aquí, dónde me gusta mas el tipo de vida,etc. Después de cenar, se pusieron a bailar, a contar historias interesantes,etc. La familia de Ayleen estaba muy unida. "Ya me gustaría a mí tener una familia así" pensé.
***
El tiempo pasó muy rápido y eso siempre es buena señal. Prepararon vasos y un champán para brindar por el nuevo año mientras veían por la televisión la cuenta atrás.
-¿Y las uvas? -le pregunté a Ayleen.
-¿Quieres uvas? hay en la cocina -dijo.
En ese momento me sentí tontísima. Se me olvidaba que no estaba en España. Era mi primer año que vivía allí y no conocía sus tradiciones. Pero si en este momento estuviese con mi padre, seguro que nos tomábamos las doce uvas como todos los años.
Empezó la cuenta atrás y todos estábamos nerviosos. Ya eran las 00:00; abrieron el champán, llenaron los vasos y brindaron por un mejor año.
-¿Nos vamos ya? -me preguntó Ayleen.
-Claro.
-Acompáñame a mi habitación un momento.
-De acuerdo.
Subimos a su habitación, porque Ayleen tenía que coger su bolso.
-Oye Sophie ¿qué tal está tu abuelo?
-Mucho mejor, fuera de peligro, gracias.
-Pero ¿qué le pasó?
-Que se ha cortado la pierna mientras partía leña y se cortó la arteria femoral. Entró en paro cardíaco, pero le han conseguido sacar. Tiene que recuperarse -dije con los ojos húmedos.
-Lo siento mucho, Sophie, soy idiota.
-No, gracias por preguntar -sonreí.
-Vámonos, que la fiesta nos espera -sonrió.
Bajamos las escaleras y salimos de casa mientras Ayleen gritaba.
-¡Adiós, luego os veo!
-¡No llegues muy tarde! -replicó su madre.
-¡Valee! -dijo Ayleen.
Hacía mucho frío. Por el camino íbamos hablando y haciendo bromas. Llegamos allí sobre las 00:21. Entramos y aquello era espectacular. Estaba muy bien decorado, música alta y estaba lleno de gente. A voz de pronto, no veía a nadie que conozca. Fuimos a la barra a pedir algo de beber sin alcohol. De repente, Ayleen había desaparecido así que me quedé sola. Sentí como alguien me tocaba el pelo y me dí la vuelta.
-Justin, qué susto ¿qué haces aquí?
-Pues he venido porque no tenía nada mejor que hacer ¿y tú?
-He venido con Ayleen, pero ha desaparecido -reí.
-¡Qué guapa estás!
-Muchas gracias -dije ruborizada.
-¿Y qué haces aquí tan sola?
-Pasármelo bien... o al menos intentándolo ¿y tú?
-Igual... mira lo que hay encima nuestra... -dijo simulando que había un muérdago.
-Pero si no hay nad...
-Pasármelo bien... o al menos intentándolo ¿y tú?
-Igual... mira lo que hay encima nuestra... -dijo simulando que había un muérdago.
-Pero si no hay nad...
Me plantó un beso en toda la boca.
-Justin ¿qué haces?
La verdad es que me encantaba, no podía pedirle que parase bajo ningún concepto. Dejó de besarme y empezó a sonar una de estas canciones romanticonas que se bailan en parejas. "Que no me pida bailar, que no me pida bailar" pensaba.
-¿Quieres bailar? -me preguntó Justin con esa sonrisa a la que no podía decir que no.
-Claro -dije mientras Justin me tomaba la mano.
Estábamos bailando entre otras cien parejas que también lo hacían cuando vi algo que me quedé flipando. ¿Qué hace aquí? ¿Qué hace con Tiffany? Me quedé paralizada.
-Sophie ¿estás bien? Sophie...
No podía responderle, simplemente me quedé petrificada.



genial ! me ha encantado el capitulo !! *---*
ResponderEliminarmuchas gracias :3 un besito! :D
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