-Verás, es sobre... Carla.
-¿Qué? ¿Qué ha pasado?
-Ayer por la noche entré en su habitación y me la encontré tirada en el suelo inconsciente y apenas respiraba. Me asusté y llamé a mis padres y la llevamos al hospital. Según los análisis le dio una sobredosis de Rivotril y Tafil. Ahora mismo está muy grave... los médicos dicen que en cualquier momento puede entrar en coma.
Me quedé totalmente paralizada. Se me resbaló el móvil de las manos, calló al suelo y saltó la batería por un lado y la tarjeta por otro.No me lo podía creer; mi mejor amiga estaba al borde de la muerte por un intento de suicidio. ¿Por qué había hecho eso? No podía dejar de culparme por lo que había pasado... al fin y al cabo fui yo la que empezó la tontería de "No podemos seguir siendo amigas". ¿Qué debía hacer? Intenté
encender el móvil para preguntarle a Natalia qué tal estaba Carla, pero no lo conseguía. Se me había estropeado el móvil en el peor momento. Inmediatamente regresé como pude a la sala de espera, con la intención de encontrar a mi padre y contarle lo sucedido, pero él no estaba.
- Hola, ¿eres Sophie?- me preguntó una señora.
-Si - me costó producir algún tipo de sonido.
-Me ha dicho tu padre que te diga que le han llamado, que era muy importante y se tenia que ir a la oficina, y que lo siente mucho.
-Vale, gracias.
Decidí ir a buscarle a su oficina. Salí del hospital sin pensármelo dos veces y cogí un taxi. Le dije el nombre de su empresa y el taxista inmediatamente arrancó el coche.
***
Al llegar la oficina salí corriendo del taxi sin pagar al taxista,en ese momento solo podía pensar en carla.
al entrar, estaba allí recepción.
-Hola ¿puede decirme en que planta se encuentra John Jones?
-Si, en la planta 21.
-Gracias.
Fui corriendo al ascensor y el viaje se me hizo mas largo de lo que me esperaba. Estaba allí su secretaria.
-Hola ¿dónde esta John Jones? Es mi padre y necesito hablar con él urgentemente.
-Lo siento, está reunido en estos momentos.
-¡Es urgente!
-No, lo siento mucho señorita.
Salí corriendo de allí y empecé a guiarme yo sola en aquel largo pasillo. En una de las salas había un cartel que ponía "sala de reuniones". Sin pensármelo dos veces entré allí.
-¡Papá!
Estaba lleno de desconocidos, así que salí sin pedir perdón. Encontré otra sala igual y decidí entrar con más tranquilidad por si me equivocaba de nuevo.
-¿Hija?
-Papá, ha pasado una cosa terrible - dije entre lágrimas.
-Hija estoy en una reunión muy importante.
-Papá por favor.
Salimos de la sala de reuniones y me dijo:
-Sophie ¿qué pasa? Espero que sea algo importante.
-Papá es Carla, se muere -dije llorando.
-¿Cómo?
-Carla se ha intentado suicidar, según el medico esta muy grave podría entrar en coma en cualquier momento o algo peor y todo ha sido por mi culpa ,si no le hubiera dicho aquellas cosas no hubiera pasado esto.
-No ha sido tu culpa cariño.
-Papá necesito verla.
- Cariño no se va a morir se va a recuperar y todo va a volver a la normalidad. No puedes ir a verla ahora.
-¿Qué? No mientas, tengo que verla. Vamos para allá.
-¿Pero qué dices? Estoy en una reunión importante.
-¿Te importa mas una jodida reunión que la vida de una persona?
-Que no se va a morir, Carla es fuerte.
-Papa, te necesito. Por favor, estoy desesperada, por favor.
-No puedo hija. Vete a casa, tómate una tila e intenta dormir; mañana sera un nuevo día y Carla
estará bien.
-¿Qué?¿Mi mejor amiga está muriéndose y lo único que puedo hacer es dormir?¿Te has vuelto
loco? - grité desesperadamente.
-Nos están mirando todos, deja de gritar, tranquilízate.
-No quiero, yo me voy sola.
Salí de aquel inmenso edificio y no sabía donde ir, estaba triste,confusa, enfadada; un remix
de sentimientos.
Vi que había un cibercafé allí y pasé para contactar con Natalia, ya que mi móvil no se encendía. Me conecté en uno de aquellos ordenadores.
-Hola Natalia ¿qué tal está Carla?
-Está muy bien , se ha despertado y ha preguntado por ti.
-¿En serio? Es magnífico. Quiero hablar con ella.
-No puede, está descansando y los médicos dicen que es mejor que descanse.
-Ah, no pasa nade. Mañana o más tarde la llamaré :)
-Vale, o si quieres le digo que te escriba un mensaje o algo.
-Si, por favor. Bueno me voy, adiós.
-Adiós Sophie.
Salí de aquel cutre cibercafé y no sabía donde ir, pero tenía pensado volver a casa. Paseaba por en frente
de aquellos abundantes escaparates de tiendas de moda, cuando vi a Justin sentado en un banco sólo, y parecía triste. No sabía que hacer, ¿le saludo? ¿no le saludo? Estaba muy feliz por lo de Carla, así que decidí saludarle.
-Hola.
-Hey, hola.
-¿Qué haces aquí solo?
-Pensando.
-¿En qué?
-Pues en muchas cosas.
-¿Te pasa algo? Sabes que somos amigos ¿verdad?
-Si... Tiffany se ha liado con Allan.
-Ah... lo siento.
-No pasa nada si no es culpa tuya.
-¿Y lo habéis dejado?
-Todavía no he hablado con ella, lo he intentado pero no me hace demasiado caso... ¿sabes? Lo estoy pasando muy mal.
-No te preocupes, no vale la pena.... Ya sé.
-¿Qué?
-Que tu vas a venir conmigo.
-¿A dónde?
-A tomar algo, te invito.
-No...
-¿No quieres?
-Si quiero pero...
-¿Pero?
-No puedo aceptarlo.
-Te debo muchos favores, por favor - sonreí.
-Bueno vale ¿a dónde vamos?
-No sé, donde tu quieras, tú eres el que conoce sitios por aquí.
-Vale, pues sígueme.
Comenzamos a andar y a hablar sin parar. Me contó muchísimas cosas de él, de su familia, de Tiffany... Llegamos a una cafetería bastante agradable y acogedora, leí el letrero y ponía Starbucks. Me encanta aquel sitio, siempre que podía iba con Carla a tomarnos una magdalena de chocolate "con chocolate" lo llamábamos nosotras y un capuccino con vainilla y nata. La echaba tanto de menos... no pude evitar sonreír recordando aquello.
-¿Qué pasa?- preguntó Justin.
-Nada, simplemente que este sitio me trae buenos recuerdos.
Pedimos dos cafés y nos sentamos en la mesa que había en frente de aquella gran ventana.
***
Pasaron las horas y allí estábamos; hablando sin parar. La verdad es que teníamos muchísimas cosas en común, más de las que me imaginaba.
Se hizo de noche y eran las nueve. Teniendo en cuenta que tardo una hora en llegar a mi casa tenía que irme ya.
-Oye, se me ha echo muy tarde y me tengo que ir ya, que si no cuando llegue mi padre no parará de gritarme, bueno si está en casa...
-No pasa nada, ¿y eso? Te llevo yo.
-Casi nunca esta en casa y no puedo aceptarlo.
-Me da igual, aún así te llevo. No puedo dejarte sola a estas horas.
-Bueno, como quieras, muchas gracias.
-Gracias a ti por hacer que me olvide de lo de Tiffany.
-Para eso están los amigos ¿no?
-Si... vamos.
Entramos en aquel espectacular coche, lo arrancó y me llevó hasta casa. Por el camino seguíamos hablando sin parar.
De repente comenzó a diluviar.
Llegamos a mi casa y aparcó el coche en frente de mi casa.
-Bueno- dijo él.
-Bueno... me voy.
Me disponía a salir del coche cuando algo me estaba sujetando.
-Sophie espera.
-¿Qué pasa?
-Que no te has quitado el cinturón- comenzó a reír.
-Madre mía, que vergüenza.
De pronto, Justin comenzó a acercarse cuidadosamente a mi y yo me puse nerviosa, no sabía lo que hacer, pero opté por hacer lo mismo. La verdad es que nunca he tenido novio y estaba bastante nerviosa. Estábamos muy cerca, se oían los latidos de su corazón y podía percibir su grato olor a colonia cara. Cada vez estábamos más cerca, nuestros labios estaban casi rozándose y tenía muchas ganas de besar aquellos labios carnosos que me encantaban ver sonreír.
-Has picado, tenías ganas de besarme eh- dijo con sarcasmo y cierto ego.
-Eh... si te estaba siguiendo el juego...- comencé a reír tontamente.
-Si, si. ¿Que no soy tu tipo? Si te mueres por besarme- sonrió con su sonrisa pícara.
-Claro, te quiero en mi cama.
-Ohh, Sophie Jones lo ha reconocido.
-Es ironía, idiota -dije riéndome- deja de entretenerme, que me tengo que ir. Me has entretenido toda la tarde ¿no te parece bastante?
-Has pasado demasiado tiempo conmigo, te va a crear un trauma eso de no poder tenerme a tu lado.
-Si, mañana tengo cita con el psicólogo. Anda, adiós.
-Adiós Sophie.
Pasé a mi casa y el coche ya había desaparecido cuando miré atrás. Entré en mi casa y allí estaba mi padre, al acecho.
-Hola
-Papá...
-¿Estás loca? ¿Se puede saber dónde has estado y por qué no me contestas al móvil?
-He estado... con un amigo y te dije que se me había estropeado el móvil. Y no tienes derecho a controlarme -dije mientras subía las escaleras.
-Sophie Jones, baja ahora mismo a hablar con tu padre.
-No quiero -dí un portazo.
Estaba realmente feliz, excepto por el exceso control de mi padre, todo iba bien y estaba muy feliz por ello. Me acordé de mi destrozado móvil. Lo saqué del bolsillo y lo enchufé para ver si se encendía. En efecto: se encendió.
Me tumbé en la cama pensando en mi agotador y largo día cuando de pronto sonó mi teléfono. "¿Quién será a estas horas?" Pensé.

aaaaa *0* me encanta tu novelaa es genial jej sigue asi
ResponderEliminaren el tuenti soy aliceinawoderland ;)
Oooh! Muchas gracias guapa, me alegro que te guste la novela :)Yo en el tuenti soy sophie jones gomez jaja :3
Eliminar