Resumen.

Sophie es una chica que ha sufrido mucho en muy poco tiempo empezando por el divorcio de sus padres. Su padre decide que lo mejor será que se muden a California. Allí a Sophie le cuesta mucho integrarse y hacer amigos, ya que es muy tímida e insegura y el estar alejada de su mejor amiga Carla y su amor platónico Raúl hace que la cosa empeore . Desde que llegó Sophie, Tiffany Kern y Sylvie Broothe han intentado hacerle la vida imposible, pero ellas no saben que cuenta con el apoyo de Justin Pattison el novio de Tiffany.


sábado, 10 de noviembre de 2012

CAPÍTULO 4


La verdad es que Justin era un chico bastante majo... Vale, me gustaba un poquito. Pero tenía novia y es una arpía. No voy a pelearme con ella por un chico. Al menos de momento no lo haría...
Entré en la enfermería y más que una enfermería, parecía un cutre cuarto de limpieza. Estaba allí Alice, la enfermera. Me hizo varias preguntas de la forma en la que conseguí hacerme ese esguince y las contesté mintiendo, lógicamente. Salí de la enfermería con una venda en la muñeca y una cita para el hospital.
Llegué a clase antes de que sonara el timbre, no me apetecía estar entre la avalancha de gente y hacerme más daño en la muñeca.
Entre en clase y me pase sola 4 minutos hasta que empezó a entrar gente, cómo no todos mirándome... me sentía como los chimpancés del zoo.
Por lo demás las clases se me pasaron rápido y excepto alguna mirada amenazadora que me mandaba Tiffany de vez en cuando, todo fue bien.
Cuando quedaban solo 5 minutos para que acabaran las clases entro Joseph preguntando por mi. Salí de clase y durante todo el camino nadie dijo nada.
-Ya hemos llegado, pasa.
-Vale, adiós Joseph y gracias. 
Entré por la puerta, y vi un despachito color rosa palo, con un escritorio en el centro y detrás del escritorio una mujer joven, morena, alta y con los ojos marrones. Parecía simpática, no era como el resto de profesores que había aquí.
-Hola, encantada me llamo Lauren.
-Hola, yo soy Sophie.
-Soy la orientadora del instituto
-Ah, encantada... ¿para que me buscaba?
-Solo quería verte por que es tu primer día de clase y me han contado lo que te a pasado. Pero me gustaría que me lo explicaras tu con más detalles.
Estuve hablando con ella durante una hora mas o menos contándole todo lo que me había ocurrido. Estuvo bien desahogarme con alguien, desde que no estaba Carla tenía un nudo en el estómago.
Salí del instituto como a  las 3 de la tarde y me esperaba mi padre para comer. Al fin podía pasar algo de tiempo con él a solas.
Estuve esperando el autobús en la parada 10 minutos, pensaba que me había equivocado de parada hasta que lo vi llegar. Cuando entré, me senté en uno de los pocos sitios que había y encendí mi MP3. 
Al llegar en lo primero que me fijé fue en que si estaba el coche de mi padre, pero no lo vi así que ya me imaginaba que me tocaba comer pizza sola. Entré en mi casa y grité para ver si había alguien. En efecto, la casa estaba vacía. Fui a la cocina para hacerme algo de comer o para pedir una pizza y me encontré en la mesa una de sus típicas notas.

" Pequeña, llegué a las 2 para que pudiéramos comer juntos, pero no estabas. ¿Tienes que explicarme algo? Te he dejado espaguetis a la boloñesa en el horno, espero que te gusten. Llegaré hacia las 9 a casa si no hay ningún problema. Te quiero"

Me hubiera gustado llegar pronto para comer con mi padre, pero la charla con Lauren me resultó más reconfortante.
Saqué del horno el recipiente en el que estaban los espaguetis y ni siquiera me los puse en un plato; cogí el tenedor y empecé a engullir, tenía tanta hambre que me comí casi todo lo que había.
Subí a mi habitación con la idea de dormir un poco, pero eso fue imposible ya que al mirar mi móvil vi un mensaje de Raúl.
-Hola, ¿qué tal estás? ¿qué tal tu nueva vida? 
No entendía nada, durante todo el tiempo que había vivido en España nunca me había dirigido la palabra y ahora que me había ido lo hacía. En este momento me arrepentía de todo lo que le dije a Carla y me di cuenta de que la necesitaba... pero no tenía el valor suficiente para llamarla y pedirla perdón después de todo lo que le dije.
Pensamientos como " ¿qué le digo? " rondaban mi cabeza sin obtener ninguna respuesta.
-¿Estas ahí?
Hasta que me decidí:
-Hola... bien, muy bien -mentí- echándoos de menos.
Mi corazón latía a cien por hora ¿Qué me diría ahora? Estaba tan nerviosa que se me empezó a secar la garganta.
- Me alegro muchísimo, en serio. ¿Nos echas de menos?
- Claro.
-¿Has hecho nuevos amigos?
- Eh... eh ... si, claro. Por supuesto :)
- Ah, que bien. Es fantástico...
- ¿Y tu qué tal?
-¿Yo?
- Si... tu... ¿quién si no?
- Si... yo muy bien. Todo genial.

Me dieron unas ganas enormes de estampar el móvil contra el suelo. ¿Cómo que bien? ¿No me echa de menos? Decidí dejar de hablarle, debía olvidarme de él y de mi pasado.
-Bueno... adiós.
Apagué el móvil y me puse a pensar, cómo no... Estaba pasándolo peor de lo que yo pensaba... sin amigos, con enemigas, sin familia, sin nadie con quien salir, reír, pasarlo bien... SOLA, sí, completamente sola.
Estaba harta de deprimirme tanto... así que decidí hacer algo para distraerme. Me propuse acabar de decorar y ordenar mi nueva habitación: mi nuevo refugio. Con la música a todo volumen, me dispuse a cumplir mi propósito con cuidado,sin lastimar mas mi muñeca.
-¡Cielo, baja el volumen!
-¿Papá?
-Hola.
-Ehh... hola.
-¿Te pasa algo? He traído la cena.
-No,no, estoy bien... no tengo hambre.
-¿Seguro? He traído tacos.
Sinceramente no podía negar aquella petición; me encantaba la comida mexicana.
-De acuerdo, cenaré.
-Lo sabía, oye cielo.
-Dime.
-¿Qué te ha pasado hoy?
-¿Qué?
-Que has llegado tarde.
-Ah, eso... es que me perdí al coger el autobús de vuelta.
-Ah vale, la próxima vez, asegúrate de que coges la línea 214.
-Vale...
-Vale... ahora bajo, voy a acabar esto.
-Vale, iré poniendo la mesa.
Acabé de ordenar mi habitación y quedó genial.






Bajé a cenar. Quería encender la tele, cuando de pronto exclamó mi padre:
-¡No! No enciendas la tele, que tenemos que hablar.
No tenía muchas ganas después de todo, pero no quería desanimar a mi padre.
-¿Qué tal tu primer día?
-Bien...
-Me alegro ¿has hecho muchos amigos?
-Más o menos...
-Eso es genial.
-Si... -sonreí falsamente- oye papá.
-Dime.
-Me tienes que acompañar al hospital pasado mañana.
-¿Y eso?¿Qué ha pasado?
-Que me he vuelto a caer sobre la muñeca...
-¿Y qué tal estas?
-Mal... no puedo moverla.
-Bueno, no te preocupes cielo. Yo te acompaño.
Acabamos de cenar y mi padre y yo nos quedamos hablando muchísimo tiempo. Como dos horas. Cosa que hace mucho que no hacemos y mucho menos en esas cantidades... Recogí la mesa y me fui rumbo a mi habitación. Estaba a punto de entrar cuando mi padre me llamó:
-Sophie, espera.
-Dime papá.
-Buenas noches hija, descansa- me dio un beso en la frente.
-Buenas noches papá- sonreí, esta vez fue una sonrisa real.
Entré a mi habitación sorprendida por lo que acababa de pasar. Encendí mi móvil y había unos cuántos mensajes de Raúl, sin pararme a leerlos,  rápidamente los borré. Decidí llamar a Carla, para pedirle perdón.
-¿Diga?
-Hola Carla, soy yo.
-¿Quién es?
-Soy Sophie.
-¿Qué quieres?
-Quería pedirte perdón por lo tonta que he sido, te dije todo eso porque estaba cabreada. Lo siento mucho. Me he dado cuenta de que te necesito y que lo que dije fue una gran barbaridad.
-Ah... vale.
-Perdóname, por favor.
-Si... ya está... olvídalo.
-¿Te pasa algo?
-Que en estos pocos días me he dado cuenta de que tenías razón, de que no volveríamos a hablar...
-¿Qué? Fue un err...
-No, no sigas hablando. Déjame hablar a mí. Te has ido y nunca volveremos a encontrarnos y lo siento por prometer cosas que no se van a cumplir. De verdad...
-Carla.
-No, Sophie, debemos de darnos cuenta, si no sufriremos mucho las dos...
-Pero...
-Adiós Sophie, que te vaya bien. Te quiero.
-Pero... Carla... -se oían pitidos.
No podía creérmelo. Todo esto pasó por mi culpa, por lo tonta que fui ese día. Cuando pensé que parecía que todo mejoraba poco a poco me pasa esto... Decidí acostarme para olvidarlo todo. Había sido un día bastante... ¿interesante? Conseguí dormirme rápidamente por todo el sueño acumulado.

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