"Hola Sophie ¿qué tal? yo aquí... intentando recuperarme de la tontería que casi cometo. Que me arrepiento muchísimo de la tontería que he hecho y si pudiese retroceder en el tiempo, ya no lo haría, en serio. Es una locura, he sufrido mucho, he estado en coma por esa tontería, he estado al lado de la muerte y me he dado cuenta de que la vida es un regalo y que no puedo quitármela a mí misma. Quiero decirte que siento la discusión que tuvimos aquella noche... aquella discusión que para mí supuso graves consecuencias. No te sientas culpable por ello, ha sido culpa mía, en ese momento no podía pensar las cosas bien, lo hice precipitadamente y por ello ahora estoy sufriendo las consecuencias. He sentido tanto dolor, tanto, que no puedes ni imaginarlo. Cuando los médicos consiguieron reanimarme estaba con un pie en este mundo y con el otro pie en el otro. Cuando me he despertado, estaban allí mis padres, mi hermana y mis abuelos, llorando. Mi hermana me dijo que lo estabas pasando muy mal por mi culpa, quería hablar contigo pero mis débiles fuerzas no me lo permitían. Con esta tontería me he dado cuenta de que hay algunas personas que me quieren mucho y que darían la vida por verme sana y feliz y también me he dado cuenta de que una de esas personas eres tú. Me he dado cuenta de que lo que te dije no tiene sentido, porque tú eres la persona que siempre me hacía feliz con tus bromas, con tu todo. Me sentía genial cuando estábamos juntas y aunque te hayas ido sigo con la esperanza de reencontrarnos y de volverte a abrazar por última vez aunque sea. Con esto no pretendo decir que vengas a verme, ni mucho menos, tienes ahí tu nueva vida y seguro que no podrás venir. Te prometo que este verano, en cuanto me den las vacaciones voy a verte y lo pasaremos genial. Te quiero muchísimo y eres una de la personas más valiosas que tengo :) Un beso. Que conste que este mensaje lo esta escribiendo Natalia, se lo estoy dictando todo jajaja.
P.D: Te necesito..."
Mientras la leía no podía dejar de llorar. Eran las últimas palabras de Carla hacia a mi y no podían ser más perfectas. Siempre he sabido que es una persona maravillosa y muy astuta, se ha dado cuenta de la tontería que cometió, pero ahora ya no puede hacer nada... lloraba tanto que me daban hasta arcadas.
De repente me llamó mi padre, me sequé las lagrimas para que no notaran que había estado llorando.
-Ya estoy papá ¿qué pasa?
-Nos vamos ya, coge tus cosas.
-¿No nos íbamos a quedar a...?
-Si, pero tengo mucho papeleo que hacer así que nos vamos.
-Vale, espera que voy a coger mis cosas.
Subí, apagué el ordenador, recogí mis cosas e inmediatamente bajé
-Ya estoy lista -dije mientras bajaba las escaleras.
-Sophie, espera -dijo mi abuela mientras me tendía una caja de cartón que parecía pesada- ten, para que decores tu árbol.
-Muchas gracias abuela -dije mientras le tendía un abrazo.
-De nada... John tenéis que venir en navidad -sonrió mientras se despedía de mi padre.
Mi padre abrazó a mi abuela y le dio la mano a mi abuelo, seguían enfadados y eso se notaba.
-John, espera. Llevaros lo que ha sobrado del pastel de zanahoria -dijo mi abuela sonriente.
-Gracias mamá.
Subía al coche y me puse los cascos con la música a todo volumen. Había mucho tráfico así que llegamos a casa una hora y media más tarde.
Al llegar, subí a mi cuarto, estaba un poco molesta con mi padre por el numerito que montó en casa de los abuelos. Me tumbé en la cama con el portátil mientras leía una y otra vez el mensaje de Carla hasta que me dormí.
***
Me desperté a las 11, bajé a desayunar. Al llegar a la cocina, cogí una taza y me eché café con leche y un trozo de pastel de zanahoria de mi abuela y me quedé viendo la tele.
De repente, empezó a sonar mi móvil.
-¿Hola?
-Hola Sophie ¿qué tal?
-Hola Ayleen...bueno ¿y ti?
-Bien ¿qué te pasa?
-Es muy largo de contar...
-Bueno ¿tienes ganas de ir al centro comercial?
-Vale ¿a qué hora?
-A la una menos diez ¿te parece bien?
-Claro, luego nos vemos.
-Vale, vivo en la calle Hancock, te esperaré en la parada, adiós.
-Adiós.
Miré el reloj y eran las 12 y media, tenía que prepararme ya e ir a casa de Ayleen.
Me puse una blusa blanca, unos vaqueros y unas vans.
Bajé, le dejé a mi padre una nota en la cocina:
"Papá, me he ido con Ayleen a dar un paseo, volveré a las 8. Te quiero."
Salí de casa y me dirigí a la parada de autobús.
Subí al autobús y en 5 minutos ya estaba allí.
-Hola -la abracé.
-Hola. Había pensado que fuésemos al centro comercial, me tengo que comprar unas cositas ¿te parece bien?
-Claro, hace mucho que no voy a uno -reí.
Empezamos a hablar mientras esperábamos el autobús que nos llevaría al centro comercial más cercano. Teníamos tantas cosas en común y en consecuencia, muchas cosas para hablar.
Llegamos a los 15 minutos, pero se me pasaron rapidísimo, ya que hablando con Ayleen el tiempo es como si fuera a cámara rápida, me recordaba mucho a Carla...
Al entrar, Ayleen me llevó directa a "Ross" . Estaba mirando la ropa pero no hubo nada que me gustase.
Mientras Ayleen se estaba probando ropa, fui directamente a sentarme. Después de salir de aquella tienda, nos metimos en otras tiendas en las que probamos y compramos mucha ropa, la necesitaba. Una de las tiendas que más me gustó fue "Hollister".
-Dios mío, son las 16:32... se me ha pasado rapidísimo -dije asombrada- ¿por qué no vamos a comer algo? tengo mucha hambre, yo invito -sonreí.
-Mmm... acepto.
-¿Dónde podemos ir? Soy algo nueva aquí ¿recuerdas?
-Sígueme.
La comencé a seguir hasta que llegamos a un pequeño restaurante llamado "Weird Fish". Entramos dentro, nos sentamos y pedimos cada una lo que quería, lógicamente. Mientras nos traían lo que habíamos pedido comenzamos a hablar y a hablar sin parar, lo estaba pasando realmente bien, cosa que no hacía desde hace bastante tiempo.
-Bueno... ¿has decorado ya tu casa para navidad? -preguntó Ayleen.
-No...
-¿Y eso? Yo tampoco... lo han hecho todo mis padres y mi hermano.
-Mi padre se le ve que no tiene muchas ganas y yo tampoco... bueno, en realidad si, pero no quiero agobiarle porque creo que lo esta pasando mal...
-Todo lo contrario, si le propones hacer algo contigo se pondría mas contento ¿no crees?
-Puede que tengas razón, pero...
-¿Pero?
-Todo lo de navidad me lo he dejado en España, aquí no tenemos nada...
-¿Desde cuando eso es un problema? Vamos a comprarlo.
Ayleen tenía razón, si le proponía a mi padre una actividad en "familia" eso le animaría y puede que no me odie tanto...
Salimos del restaurante y fuimos a buscar una tienda que vendan decoraciones de navidad a estas alturas. Encontramos una que estaba bastante bien, tenía de todo: árboles, luces, guirnaldas, bolas,etc. así que nos metimos. Nos costó mucho elegir cada cosa, ya que aquello era realmente inmenso, pero finalmente conseguimos llevarnos lo básico para que mi casa no parezca deshabitada. En esta época del año todo el mundo decora sus casas, sobretodo aquí. Aquí las decoran perfectamente por dentro, por fuera... y aunque se vallan a otro sitio en navidad la decoran, si no lo está quiere decir que no vive nadie, es absurdo.
Salimos de aquel centro comercial cargadas de bolsas y nos sentamos en la parada de autobús. Ya era de noche y llevaba desde por la mañana sin dar señales de vida, mi padre me iba a matar al llegar.
-Me lo he pasado muy bien -dije.
-Y yo, nunca había conectado así con alguien -sonrió.
-Eres muy fuerte ¿lo sabías? Después de todo lo que te ha pasado sigues aquí, con una sonrisa de oreja a oreja haciendo feliz a otras personas.
-No lo soy... aunque tú no lo veas, siempre estoy deprimida.
-Es lo normal... lo que me impresiona es que estés sonriendo cada segundo.
-Si estoy triste no consigo nada... mira... al principio, cuando me insultaban y me hacían sentirme mal estaba triste, estaba triste todos los días, no sonreía y después me enteré de mi enfermedad y eso fue a peor. Pero con el tiempo, me he dado cuenta de que si estas triste lo único que haces es amargarte ¿por qué estar triste pudiendo estar feliz? Cada día, cuando me miraba al espejo en aquel cutre hospital me decía a mi misma: "Eh, hola, sonríe... ni se te ocurra estar triste un sólo día más, por nada y por nadie"
-Lo que decía, eres fuerte.
-La vida me ha permitido serlo. Tú también puedes.
-¿Yo?
-Si Sophie, tú... es normal que estés triste por la muerte de tu mejor amiga y sé que en este momento te recuerdo mucho a ella, lo entiendo...
-Es normal que todo me recuerde a ella... pasaba todo el tiempo a su lado.
-Por eso, tú lo que tienes que hacer es lo que hice yo.
-Pero lo que te pasó a ti fue muchísimo peor que lo mío.
-Pues mejor para ti ¿no? Cualquier persona que pasa por una situación difícil en su vida aprende algo de esa etapa.
-Eres la mejor, muchas gracias ¿me das un abrazo?
-Claro.
Nos abrazamos y llegó el autobús. Ella se bajó primero, ya que vivía mas cerca.
-Bueno... esta es mi parada... mañana nos vemos ¿no?
-Claro -sonreí- descansa.
-Igualmente.
Estaba un poco lejos de mi casa, así que decidí sacar el móvil y ponerme la música a todo volumen, siempre me relaja y consigue darme sueño, así que me dormí.
***
-Señorita,señorita -decía un hombre mientras procuraba despertarme.
-¡Aléjese de mí, no me haga daño, tengo un spray de pimienta en el bolso eh! -grité aturdida mientras comprobaba que mis bolsas seguían ahí.
-Se ha quedado dormida... -dijo ofendido- no pretendo hacerte daño.
-Lo siento mucho, es que me ha asustado ¿dónde estoy?
-En un autobús.
-Ya me acuerdo... ¡¿qué hora es?!
-Son las... 22:04.
-¡¿Qué?! ¿Estamos muy lejos del Distrito de Richmond?
-Un poco...
-Por favor lléveme a mi casa, mi padre me matará.
-Lo siento señorita, pero esto es un autobús con un conductor que ya ha acabado su ruta y que, por desgracia para usted, no es un taxi.
-Por favor, se lo suplico.
-No puedo, tengo esposa e hijos. Por favor, tiene que salir del autobús.
-Vale... -dije cabreada.
Cogí mis numerosas bolsas y salí de aquel autobús sin ni siquiera despedirme de él. Estuve pensando durante un rato cómo llegar a casa y decidí pedir un taxi.
Cuando llegué a mi casa comprobé si estaba mi padre en casa, y a simple vista se veía que si estaba allí, ya que estaban casi todas las luces encendidas y su coche aparcado allí. Decidí entrar en casa y estaba mi padre nervioso hablando por teléfono.
-Sí, hace un par de horas que no pasa por casa y es...
-¿Papá?
-Gracias agente, pero ya esta aquí, adiós -dijo con ansia de colgar y de poder empezar a gritar- ¡¿a ti te parece normal?! ¡Llevas 12 horas sin dar señales de vida!
-Papá, te lo p... -me cortó soltándome un doloroso tortazo.
-Sophie, lo si...
Salí corriendo a mi habitación dando un portazo ¿qué se supone que estaba haciendo? Nunca me había pegado y ahora sin más me ha plantado un tortazo en la cara. Ahora si que tenía ganas de irme con mi madre... ¿qué estaba pensando? Dejé las bolsas al lado de la cama y fui al baño a mojarme un poco la cara, me dolía muchísimo y la tenía un poco inflamada. "Después de esto, todas las cosas que he comprado las utilizaré para mi habitación" pensé. Volví a mi habitación, me cambié, me tumbé en la cama y me dormí.
***
Me desperté otro día mas, me vestí y fui al baño a mirarme. Tenía un moratón en la cara. Hoy era mi último día de clase, daban las notas y creo que me iban a quedar unas cuantas, pero me daba igual, por primera vez en mi vida. Dentro de dos días ya era navidad y nuestra casa seguía como hace dos semanas y yo no quería ni ver a mi padre... menudas navidades ¿no?
Después de estar pensando en mi asquerosa vida, decidí bajar.
-Buenos días cielo.
Salí por la puerta sin hacerle el mínimo caso y sin desayunar. Fui a la parada del autobús y estuve esperando un buen rato. Siempre desayunaba y esta vez me fui sin desayunar, así que llegué a la parada mucho más pronto que lo habitual.
Llegué al instituto a la hora de siempre y todo era igual que siempre, menos algunas decoraciones navideñas por los pasillos, el hall, las clases... Hoy Ayleen no había venido, me preocupaba eso, pero quizás simplemente haya cogido un pequeño resfriado o algo así. Las clases se me hicieron mucho más largas y, afortunadamente, llegó la hora del recreo. No tenía hambre así que decidí quedarme sentada en el césped leyendo hasta que sonara el timbre. De repente, sentí a alguien detrás mía y me dí rápidamente la vuelta. Era él.
-Hola Justin -sonreí.
-Hola enana ¿qué tal el finde? no se te ha visto el pelo por ningún lado.
-Bien ¿y tú? ¿por qué? ¿me has estado buscando?
-Yo genial. Sí, quería pedir que pasaras conmigo otra tarde maravillosa -sonrió.
-Pues tengo que comprobar mi agenda, no sé si tendré un hueco para ti ¿debería tenerlo?
-Claro, para ti soy V.I.P ¿no? ¿qué te ha pasado en la cara?
-Eh... esto... anda, vamos a clase que ya ha sonado el timbre.
Las tres últimas horas se pasaron realmente rápidas y por fin llegué a casa y afortunadamente el coche de mi padre no estaba. Entré en casa aliviada cuando vi a mi padre allí, de pie.
-Sophie...

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